Sir Archibald de Bacle Explorers Hotel

Hotel para familias en Marne la Vallée

Sir Archibald de Bacle

Érase una vez un aristócrata, Sir Archibald de Bacle, que había de encontrarse con la Reina Isabel. Esta no era conocida precisamente por la virtud de la paciencia, más bien al contrario. Como Sir Archibald de Bacle no se presentaba nunca a la reunión deseada por la Reina, esta empezó a reflexionar sobre el castigo que podría imponerle.

 

Generalmente, la Reina Isabel habría optado por cortarle la cabeza a Sir Archibald de Bacle o bien por enviarlo a la cárcel. Sin embargo, se le ocurrió una idea bastante más cruel: una misión tan peligrosa que el explorador no volvería jamás de ella.

 

Sir Archibald acabó por presentarse ante la Reina. Esta, no soportando que le hiciera tal afrenta y que llegara tan tarde a una cita, lo recibió con una sonrisa. En el reino, todo el mundo sabía que la sonrisa de la Reina Isabel era un auspicio de malas noticias. A continuación, ella le dijo: “Sir Archibald de Bacle, he decidido confiaros una misión de extrema importancia para nuestro Reino”.

 

Sir Archibald de Bacle no era el tipo de persona que pensaba en su prójimo y el hecho de que la misión pudiese tener relevancia para todo el reino y no solo para él mismo no le hacía mucha gracia.

 

No obstante, la Reina le adujo buenos argumentos y, sobre todo, le prometió fortuna si regresaba con vida de esta aventura. “Como vos sabéis, Sir Archibald, últimamente los piratas no han cesado de atacar nuestra flota de camino hacia África. Hace meses que ninguno de nuestros barcos vuelve. Esta situación es intolerable y no estoy dispuesta a permitir que nuestro país sufra estos ataques. Además, ya ni me acuerdo de la última vez que recibí nuevos diamantes y no soporto la idea de que a nuestras fábricas de seda les falte materia prima. Os necesito para garantizar estas misiones y hacer que la navegación hacia África se realice con toda seguridad”.

 

Sir Archibald de Bacle se sentía cada vez peor con cada palabra de la Reina. “Haced fletar un navío inmediatamente, quiero que os hagáis a la mar esta misma semana”.  Y la Reina sonrió de nuevo.

 

El explorador no tenía otra opción que la de obedecer a la Reina. Como es natural, Sir Archibald de Bacle no estaba del mejor humor cuando se reunió con su mozo de cuadras, Tom, que lo esperaba pacientemente fuera del castillo. El camino de vuelta no hizo sino aumentar su desazón.

Una vez hubo regresado a su casa, Tom le sirvió una bebida. Cuando hubo apurado el segundo vaso, las ideas del explorador se dilucidaron. En ese momento, Sir Archibald de Bacle se dio cuenta de que la Reina le había confiado una de las misiones más importantes, que, sobre todo, lo haría rico y famoso si volvía con vida.

Sir Archibald de Bacle urgió entonces a sus sirvientes para que preparasen todo lo necesario para la aventura. ¡En cuestión de días, el navío estaba listo para vivir maravillosas aventuras!

 

Si desea conocer cómo continúan las aventuras de Sir Archibald de Bacle, en el hotel Explorers, a 2 pasos de Disneyland® París, encontrará la respuesta.